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¡Hola a todos!

 

Hoy queremos compartir con ustedes la historia de Maru Aprosof, que decidió apostar por su impulso creativo, y a base de esfuerzo y dedicación logró convertirlo en su modo de vida.

La historia de Maru empieza con tres (sí tres!) trabajos en paralelo: uno full life como Directora de Juventud y Cultura en un club de fin de semana; puesto que incluía un equipo de 30/40 personas a su cargo, trabajo los fines de semana, celular laboral y pocas horas con la familia. Otro part time, como asesora de viajes de intercambio al exterior para jóvenes, que le daba estabilidad laboral y condiciones formales como sueldo fijo, obra social, aguinaldo, etc. Y en los poquitos ratos libres que encontraba entre tanto trabajo, Maru empezaba a acercarse a su verdadera pasión: la fotografía. Tomaba trabajos domingos o feriados, actualizaba las redes sociales y empezaba a planificar su proyecto.

“Eran trabajos que me gustaban, pero trabajaba mucho y me exigía tanto que ya no los disfrutaba como al principio… hasta que se convirtieron en sólo una cuestión de tiempo y esfuerzo a cambio de salario”, nos cuenta Maru. Así llegó la decisión de dejar uno de ellos, y si bien repercutió en el bolsillo, gracias a la planificación previa, Maru y los suyos pudieron adaptarse perfectamente al cambio. A partir de ahí empezó una etapa de crecimiento, en palabras de Maru: “pude dedicarme a mi proyecto emprendedor de manera más profesional, asignando horarios a mis tareas  y teniendo mayor disponibilidad para tomar trabajos…así empecé a ver sus frutos”.

En julio de 2015 Maru se encontraba a un año de la primera decisión y ya estaba convencida que su trabajo era el proyecto de Fotografía y no trabajo fijo que venía conservando. El 4 de julio cargo una mochila y varías bolsas y antes de irse a dar el Taller de Fotografía para Emprendedores pasó por la charla grupal de Glimar. “Reafirmé que: 1. Aunque al principio el trabajo me gustaba ya no disfrutaba ir a ese lugar todos lo días, me angustiaba y sentía que perdía tiempo que podía dedicar a mi proyecto. 2. Hacerlo gradual fue de las mejores decisiones, porque lo que más nos preocupa es no tener un ingreso para vivir. Fui paso a paso recorriendo un camino que duró un poco más de un año hasta independizarme completamente. 3. Pasamos tantas horas de la semana trabajando que tengo que buscar el mejor camino para disfrutarlo.” 

Lo que la terminó de empujar al cambio total no fue una decisión, sino una circunstancia: luego de varios despidos en su trabajo fijo, le tocó el turno a ella. “Ese mismo día me entregaban en mi casa un escritorio nuevo que había encargado para montar mi home office. No sin bronca, angustia y miedo decidí animarme y probar un par de meses a ver cómo marchaba full time mi emprendimiento… me daba un tiempo para trabajar duro, buscar alumnos, clientes y así animarme a trabajar de lo que me gusta.”

Hace ya más de un año que Maru es fotógrafa y docente con una mirada creativa full time. Saca fotos acompañando los proyectos crecientes de muchos emprendedores, y retrata familias en los momentos de mayores alegrías. Además da talleres de fotografía presenciales y de manera online. Para quienes tienen una cámara reflex o semi reflex y quieren aprender a usarla de manera manual, para quienes desean mejorar sus fotos con celular, y para aquellos emprendedores que entienden la importancia de las buenas fotos a la hora de comunicar lo que ofrecen.

Cuando le preguntamos qué ganó y qué perdió en el proceso, Maru dice: “Gané, solo gané. Crecí profesionalmente y como persona. Aprendí que mis amigos de la oficina pueden seguir siendo amigos fuera de ella, que no necesito tanto dinero para vivir porque antes compraba cosas que creía necesitar para ser feliz, que todo los logros son por mi propio esfuerzo y que se ven reflejados 100% en tiempo de dedicación al trabajo. Gané nuevos amigos en este camino emprendedor, gané tiempo para mí y para compartir con mis afectos. Gané ser dueña de mi tiempo y mi trabajo… creo que no tiene precio. Y si perdí… fue el miedo. Cuando siento que no puedo, que estoy bloqueada, agarro algún cuaderno y escribo todas las ideas que tengo, salen proyectos, nuevos desafíos por enfrentar. Pero ahora sí, se que puedo!”

“Una vez que me independicé por completo iba por todos lados predicando el cambio. Tratando de contagiar y motivar a otros a que se animen, que era posible. Descubrí con el tiempo que no todos están preparados, que cada uno tiene que respetar sus tiempos, sus miedos y solo cuando esté listo enfrentarlos. No necesariamente tenés que tener un proyecto independiente, para animarte al cambio tenés que encontrar el trabajo que te haga feliz. Y te diría que el dinero es el último ítem de la lista… es un mal necesario pero no el oxígeno que nos hace vivir. El deseo si lo es.”

Y agrega: “El camino no es fácil, nunca lo será. Pero el mayor desafío es descubrir tu pasión, y reafirmarla todos los días al realizar tus tareas.”

Gracias Maru por contarnos tu historia! Los invitamos a todos conocer las fotos de Maru y a seguir los consejos fotográficos que comparte en su blog:

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