Glimar: Celebrar el cambio
Siempre cambio. ¿Será que soy de sagitario? Seguramente! Creo además que el cambio tiene que ver con darle bolilla a lo que me pasa, a lo que voy aprendiendo del mundo, de mí y de la gente que asesoro.

Hace más de 5 años y apalancada en gente muy querida empecé con Glimar. Estaba convencida de que no era la única que quería dejar “el trabajo ideal de una corporación” sencillamente porque no me llenaba.

Hubo trabajo desde el primer día. No había una propuesta similar en el mercado así que con Paula, mi socia en los inicios de Glimar, empezamos a trabajar en algo que no tenía modelos previos; íbamos teorizando y corrigiendo a medida que lo entendíamos.

En algún momento empezaron a contactarnos profesionales, gente que ya tenía su proyecto, artistas, personas que estaban en una PyME familiar, todos ellos con una premisa en común: “Necesito ayuda para pensar mi trabajo, no me hace feliz”.

Pauli ya no estaba pero yo seguía teorizando. Veía cada vez con mayor claridad algo que me había pasado a mí: el vínculo con el trabajo excede la profesión, el modelo de contratación, el puesto. Lo que realmente se pone en juego es el deseo, el ciclo de vida, la emocionalidad, el crecimiento, el seguir buscando.

Declarar la insatisfacción laboral es un desafío enorme. Supone hacerse cargo de un montón de cosas, de bancarse incertidumbres, quiebres, establecer límites.

Lo que aprendí en estos años y lo que fui escribiendo muchas veces me tienta con la idea de escribir un libro. Un libro de amor!, por supuesto. Elegir mejor siempre es un camino de amor, incluso si hablamos de trabajo.

Y el cambio de página de Glimar nace de ahí. De escribir, de las conversaciones con Diego, con Lola, con Paula, con Paz, con la China, con mis hermanos, mi mamá y mis amigas, con Rina, con Pedro, con Virginia, con mis asesorados, nace de los talleres a lo largo del país, de las clases en la facultad, de los viajes con el Ministerio de Cultura, de los talleres en la ONG, de las capacitaciones de Inicia, de BA Emprende, de mis maravillosas clases de yoga con Gigi, del banque enorme de Horacio, de lo que hice bien y de lo que hice mal. De lo que deseo para mis hijos. De escuchar a tanta gente y de que tanta gente me haya escuchado a mí!

Les presento mi nueva pagina. Antes que ella la que fue siendo otra soy yo.

Una vez más, celebro y comparto mi felicidad por el cambio.

Cariños,

Claudina.