Tiempo, acción y planificación

Todos tenemos claro que aunque nuestros días tengan 24 horas de 60 minutos, la percepción que tenemos del tiempo es muy relativa, dependiendo de la situación que estemos viviendo en cada momento. El tiempo es algo que trabajamos mucho en Glimar, porque en una etapa de transición, como puede ser un cambio laboral, es un factor clave. Y la manera en que percibamos ese tiempo siempre tiene relación con el papel que nosotros adoptemos en esa transición.

“Mañana renuncio!” es una frase que repiten muchas personas que no están a gusto en su trabajo actual. El problema de esa frase es que está más vinculada a un deseo que a una acción concreta, y puede pasar mucho tiempo hasta que finalmente se lleve a cabo. Esto pasa porque detrás de esa sentencia no hay una planificación que nos permita avanzar, no hay pasos a seguir que nos hagan activar. Entonces “mañana” se convierte en “algún día” y el tiempo avanza, pero nosotros somos meros espectadores. ¿Por qué quiero renunciar? ¿Qué tipo de trabajo quiero para mi vida? ¿Hacia dónde quiero ir? Todas estas preguntas pueden ayudarnos a empezar a ponerle palabras a un plan de acción que nos permita salir de donde estamos.

“No tengo tiempo para nada” es el frase de cabecera de quienes trabajan en relación de dependencia y al mismo tiempo sostienen un proyecto propio. Y suele ser muy real! Porque después de la jornada laboral “formal”, seguimos trabajando en nuestro emprendimiento, pero a la vez queremos tener más tiempo para disfrutar de nuestros afectos, para dedicarnos tiempo a nosotros mismos, para hacer actividad física, para estar al aire libre y miles de actividades más que día a día relegamos.

En esos momentos en que soñamos con el día después a nuestra renuncia o en que deseamos que el día tenga treinta horas, debemos saber que la solución siempre es la planificación. Entender que las transiciones no son de un día para otro, aceptando nuestros propios tiempos, pero también adoptando una actitud responsable sobre nuestro futuro y sobre las desiciones que tomamos. Si empezamos a delinear un plan de acción, el tiempo también pasa, pero nuestra percepción de él es diferente, porque reducimos la ansiedad y así empezamos a avanzar hacia donde queremos ir.

¡Hasta la próxima!