Permitirse no saber

Cuando trabajamos muchos años en un mismo entorno, cuando nuestra vida se encamina a seguir una carrera profesional es más fácil seguir el curso que pegar el volantazo. Más aún cuando logramos esa “cajita feliz”: un ingreso estable, una buena posición económica, reconocimiento, etc. Pero, ¿qué pasa cuando nuestra satisfacción personal no crece al mismo ritmo que la retribución material? O incluso, ¿qué pasa cuando sabemos donde NO queremos estar pero no tenemos idea hacia dónde queremos ir?

Desde Glimar trabajamos sobre la construcción de proyectos posibles que nos permitan planificar un cambio laboral; porque sabemos que idear un plan y trabajar sobre acciones concretas reduce la incertidumbre y minimiza las trabas que no nos permiten avanzar. Pero encontrar un nuevo rumbo también supone perderse. No todos tenemos en claro cómo sería nuestro trabajo ideal, no siempre estamos convencidos de qué es lo que nos apasiona. Y está bien. Lo importante es darse tiempo y permitirse no saber. Y es que como cualquier cambio, una transición laboral implica un pequeño caos interno, porque todo crecimiento supone una crisis.

Incluso cuando nuestro proyecto ya está andando, conocer los límites de nuestro conocimiento también es una manera de crecer: liderar un proyecto es aprendizaje continuo. No solo de finanzas o de diseño o de comercialización, sino también de quién es uno, de los límites, de saber pedir ayuda con lo que uno no sabe hacer.

Permitirse no saber forma parte de conocernos, es el puntapié para hacernos preguntas, para entender nuestra naturaleza y para avanzar.